“Sondra Radvanovsky sigue siendo, a estas alturas, uno de los últimos fenómenos de verdad del panorama lírico: una cantante que no se guarda nada y que en un mercado de voces clónicas y precavidas resulta casi una rareza antropológica. Su instrumento es un torrente de proporciones dramáticas, con un centro denso y una pegada en el agudo que atraviesa la orquesta sin aparente esfuerzo.

Lo admirable no es el caudal, es la ductilidad: esa capacidad de recoger semejante volumen en filados y medias voces que dejan la sala en suspenso. Su In quelle trine morbide tuvo nostalgia y su Sola, perduta, abbandonata fue una agonía de verdad, no un aria de lucimiento, con esa lectura que la propia cantante ha defendido en entrevistas —la idea de que en ese punto Manon ya está mayormente muerta y el canto es su último aliento— convertida en materia sonora.”

El Cultural

“La noche tuvo una dueña. Sondra Radvanovsky es de esas artistas que ya casi no existen: se lo juega todo en cada frase. Su voz es un torrente oscuro, de centro poderoso y agudos que atraviesan la sala como un cuchillo… Posee un instrumento que ella gobierna con temperamento y, sobre todo, con una capacidad asombrosa para reducir ese volumen a un hilo de voz. In quelle trine morbide sonó a añoranza verdadera, sin almíbar, y Sola, perduta, abbandonata no fue un número para el aplauso, sino el último aliento de una mujer que comprende demasiado tarde.”

La Razón

“Tiene a su disposición voces muy apreciable comenzando con la norteamericana Sondra Radvanovsky que encarna a la protagonista con facultades, virtuosismo y muy buen gusto además de con voz potente y muy expresiva.”

El Mundo

“…en el cuarto acto donde Radvanovsky demostró con mayor claridad todo su bagaje escénico y dramático. Su Sola, perduta, abbandonata estuvo muy bien encauzado, con suficientes recursos expresivos y con una progresión dramática cuidadosamente construida. El resultado fue, sin duda, el gran clímax vocal de la representación: una Manon derrotada, exhausta y finalmente desolada, sostenida por una intérprete que sabe convertir la experiencia y el oficio en materia dramática.”

Platea Magazine